Diversidad y trans/formación do corpo analítico”

Lema OCAL 2014–2016

Diversidad es un término multívoco que nos sirve, desde la imposibilidad de establecer un sentido único en psicoanálisis, para intentar contener la complejidad que implica la multiplicidad de culturas coexistentes en nuestro espacio común que llamamos OCAL. Multiplicidad que marca una tensión permanente en la habitación (en su doble sentido) de singularidades culturales, idiomáticas, de grupos de pertenencia (sea de países, regiones, etc.) de género, de tradiciones, de edades (generaciones), de mentalidades, de procesos diversos, de formaciones y deformaciones, adscripciones políticas, científicas, religiosas, identificaciones variadas, etc., etc., etc.

Proponemos la diversidad como motor para pensar y pensarnos en un constante encuentro de otros, proponiéndola como uno de los ejes de la dinámica de esta gestión de OCAL.

Esta es una tarea que nos lleva a poner en cuestionamiento permanente nuestros conceptos teóricos y clínicos, a los que se agregan las complejidades diversas. Vale decir, pone en tensión lo adquirido, llevando a la pregunta de si lo adquirido no adquiere estatus de resistencia narcisista.

Y aquí es donde la transformación entra en juego, pues estamos hablando de la acción o procedimiento mediante el cual algo se modifica, altera o cambia de forma pero manteniendo su identidad.

Es así que a la Trans/formación, la proponemos como una dinámica que va más allá de la formación académica, que apunta sobre todo a mantener el deseo individual de formación de manera constante.

En este sentido, más allá de la membresía a instituciones IPA, por lo que somos llamados candidatos, pensamos también en la posibilidad de agregar o denominarnos analistas en formación, pero no por una formación que llega a su límite, sino a una formación de carácter permanente.

En este camino, valga la digresión, nos preguntamos también si la sigla de OCAL como Organización de Candidatos de América Latina podría mudarse a Organización de Analistas en formación de Latinoamérica, proponiendo una ampliación del sentido.

Analistas en Formación Permanente, más allá del nombre formal en discusión, remite y redobla la apuesta en el trípode análisis personal-formación-supervisión, más la cuarta pata: la relación institucional con los pares, incluida la nuestra. Porque es en lo institucional donde se juegan, como en todo grupo humano, multiplicidades de transferencias.

Pero ¿qué es el corpo analítico, o cuerpo analítico? Desde nuestro punto de vista, responde a un cuerpo que manteniendo la esencia psicoanalítica es permeable a cierta alteración en el encuentro con el otro, tanto desde lo simbólico como desde lo concreto: la inclusión del cuerpo en la sesión analítica.

Como analistas en formación permanente, entendemos que las cosas son muy complejas, y que las reducciones descriptivas no nos relevan de nuestra convicción de que cuerpo y alma son, en nuestra práctica, indisociables, pues entendemos cuerpo y discurso como entrelazados en nuestro quehacer cotidiano.

Pero podemos hacer una lectura al vuelo, al solo efecto descriptivo, esquematizando al corpo analítico como el conjunto de candidatos constituidos en las diferentes funciones que movilizan a la Organización, y que dan cuerpo a esta entidad. Es decir los claustros (mesas, asociaciones, agrupaciones) de candidatos/analistas en formación en sus funciones sociales, científicas, integrativas y otras. El alma sería aquello que nos une: el psicoanálisis.

Así, nuestro lema: Diversidad y trans/formación do corpo analítico refleja nuestra firme intención de una gestión que integre en diálogos posibles las diferencias de los distintos espacios psicoanalíticos, generando transformaciones en permanente dinámica cuestionadora, reflexiva, sobre nuestra labor principal: analizar y analizarnos.

María Julia Ardito
Samara Cetina
Carlos Frausino
José Galeano
Lila Gómez
Patricia Infante
Petruska Passos Menezes
Juan Pinetta